El coleccionismo siempre ha sido un hobby muy costoso, la búsqueda de elementos originales y el elevado precio de éstos convierten a esta afición en una de las más sacrificadas por sus seguidores. En el ámbito de los videojuegos la historia no podría ser para menos y no es extraño encontrar por la red curiosas historias acerca a peculiares colecciones casi exclusivas y el elevado precio pagado por algunas de ellas. Interesantes y divertidos relatos que seguro hará las delicias de muchos de los más veteranos amantes de los videojuegos.
Un ejemplo de ello, fue la noticia que os publicamos hace un par de semanas, donde os mostrábamos la venta de la mayor colección en la historia de los videojuegos, un listado de 22 sets completos de consolas y juegos que logró alcanzar un valor mayor a un millón de dólares de la mano de un rápido comprador que reconoció rápidamente el tesoro que tenía a mano.
Pero la historia que hoy os traemos a la web es la conocida como los objetos de coleccionismo más valiosos en los juegos de las plataformas NES y Super Nintendo.
Lejos de lo que muchos se pueden llegar a imaginar, el juego más valorado del catálogo de NES no se trata de una edición especial de un superventas de su tiempo ni un extraño título con un stock de lanzamiento muy reducido, el juego que ostenta el número uno en la lista de interés no llegó a comercializarse en el mercado.
Nintendo World Championships 1990 fue un juego creado específicamente para una competición mundial de videojuegos creada por la propia Nintendo, inspirada en la trama de la película The Wizard. El cartucho contenía los elementos del torneo, tres juegos diferentes en el que el jugador tenía que conseguir la mayor puntuación en un tiempo límite de 6 minutos y 21 segundos.
Conseguir 50 monedas en el juego Super Mario BrosSuperar un circuito especial en Rad Racer, diseñado para el concursoPor último, el jugador tendría que realizar la mayor puntuación que pudiera conseguir en Tetris antes de que el tiempo se agotara.Para que el cartucho pudiera almacenar tal cantidad de datos, estaba modificado y tenía un panel de interruptores propios en el cartucho para poder variar entre los distintos modos de juego.Existen dos modelos únicos de este juego, se crearon para el evento 116 copias, que fueron entregadas a los finalistas al término de la competición, pero hubo un lote muy exclusivo de 25 cartuchos del juego bañados en pintura dorada, que se repartieron a los ganadores de un concurso de la revista Nintendo Power.Sin embargo, el título consiguió evitar su extinción y sólo se conocen 2 copias en el mundo con pruebas de su existencia, de modo que imaginad el valor potencial de estos artículos y no os extrañéis al conocer su precio en el mercado por alrededor de 300.000$ (unos 240.000€)Pero este elevado precio no evita que podamos conocer unas de las historias más recientes y curiosas sobre este preciado hobby. Porque el mismo JJ Hendricks que adquirió una copia de Nintendo World Championships 1990 en versión dorada, pudo comprar una copia del este Nintendo Power Fest’94 a otro coleccionista llamado Rick Bruns y lo más extravagante de todo ello fue el método de pago, que supuso el desplazamiento del comprador a un encuentro en un hotel de Vermont llevando consigo una saca morada con 12.000$ (9.700€) en su interior. Para terminar este estrafalario acuerdo, los dos coleccionistas realizaron su propia competición de Nintendo Power Fest ‘94, donde el comprador cayó derrotado en 3 ocasiones.
Sin ninguna duda, estas dos historias nos muestran los peculiares detalles del coleccionismo videojueguil, un extraño y escaso hobby donde tienen lugar historias de lo más curiosas sobre los títulos y todo el misterio que los rodea y los sorprendentes precios que estas reliquias pueden llegar a alcanzar en el mercado.Lamentablemente, el actual paso a las nuevas generaciones de consolas ha desarrollado un progreso hacia la distribución digital, creando un mercado que acabará con las colecciones físicas en un futuro no muy lejano. Por suerte, este tema aún contiene relatos interesantes para todos nuestros lectores.
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