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lunes, 23 de julio de 2012

Port Royale 3: Impresiones

Siete años después de la anterior entrega llega Port Royale 3, esta vez modernizado y adaptado a las consolas, sin dejar de lado la plataforma que la vio nacer. Con algunas pocas novedades, la saga nos sigue llevando al Caribe, donde gestionaremos recursos, trazaremos rutas comerciales y lucharemos contra los piratas. O nos convertiremos en uno.


La versión preview de 360 que probamos estaba, si no acabada, prácticamente terminada. Lo cierto es que el juego ya salió en algunos países, donde ha obtenido críticas muy tibias, relacionadas más que nada a los fallos presentes en el código. Por ello, Kalypso ha querido retrasar un poco el lanzamiento en España y resto de países para pulir estos errores y presentar así el producto que se esperaba.


Con todo, y teniendo en cuenta que es un título muy de PC, se controlaba muy bien con el mando de la 360. Personalmente, nunca había probado un juego de estrategia en consola, no solo porque me parecía una herejía, sino por miedo a perder comodidad. A pesar de que no es igual de rápido y eficaz que un ratón, el mando se comportó correctamente. La interfaz está perfectamente adaptada a este tipo de control, como la roseta de comandos al entrar en una ciudad.


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Los que jugaron a Port Royale 2, bueno, me temo que encontrarán escasas novedades. Podrían haberlo llamado Port Royale 2 HD, y es que básicamente es el mismo juego, solo que con gráficos 3D, e interfaz actualizada a los tiempos que corren. El añadido más importante está presente en el modo campaña, donde podemos elegir entre el camino del aventurero o del comerciante. Eso y el apartado multijugador, que esta vez existe, aunque no hemos podido probarlo en esta versión preview.


Volviendo al tema de las campañas, en la de aventurero el juego se enfoca más en la “acción”, y va entre comillas porque tampoco es que vaya a ser un shooter. Pero sí tendrás que ganar notoriedad a través de asaltos, la piratería, búsqueda de tesoros, abordajes y conquistando ciudades a la vez que te esfuerzas por construir un nuevo imperio en pleno Caribe.


En cambio, la ruta del comercio exige tu pericia con los números. Vamos, que la ley de la oferta y la demanda te la desayunas todos los días con los cereales. Deberás embarcarte y llevar las materias primas donde más se necesitan, comprándolas a buen precio donde haya excedente, consiguiendo así una buena tacada con el negocio.


Para ello, habrá que anclar en cualquiera de los puertos del Caribe del siglo XVII a nuestra diposición y abrir el menú del almacén. Aquí veremos una lista de las materias primas, con unas barritas rojas y verdes, que nos indican la necesidad de los ítems en la ciudad. Si todas las barras están en rojo, podemos aprovechar para vender esa materia, pues nos pagarán muy bien por ella. En cambio, si tiene dos o más en verde, hay que comprar, ya que tienen excedentes y pagaremos poco por ellas. Eso sí, hay que comprar/vender la justa medida, pues a partir de cierta cantidad, empezamos a perder dinero. Encontrar el punto de equilibrio es fácil, ya que con el stick derecho subimos o bajamos para comprar/vender la cantidad perfecta.


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Al principio del juego pasaremos mucho tiempo viendo esa pantalla de microgestión, a través de tutoriales y más tutoriales (en youtube hay hasta 40 minutos de ellos). Más adelante podremos crear rutas de comercio que nos gestionarán automáticamente, así como construir fábricas y residencias para los trabajadores en las ciudades. Las misiones se irán complicando, por ejemplo, teniendo que llevar ciertas materias a una ciudad en concreto, o incluso eso mismo pero con un tiempo límite. Algo que me pareció bastante molesto es el hecho de que la reputación que tienes en una ciudad baje tan rápidamente, teniendo en cuenta lo que cuesta conseguirla.


Eventualmente, nuestras riquezas irán creciendo, lo que repercutirá en un aumento de nivel. Los niveles son rangos que nos sirven para desbloquear ciertas acciones, como comprar permisos al arquitecto para edificar. Y la cosa se va complicando cada vez más, con más barcos y tripulantes que gestionar, que cobran sus tropecientos doblones al día, ciudades que abastecer, otras que salvar del saqueo de piratas, etc. Llega un punto que hasta puede estresar, aunque dudo que el estratega más duro flaquee ante tal empresa.


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No sólo hay que tener cuenta esto, sino que además, y por más que seas pacífico como Gandhi, te toparás con gente que te querrá poner las manos encima. Ya sean los piratas o el resto de naciones en juego (España, Inglaterra, Francia y Holanda). Sí, habrá batallas navales, como bien saben los fans de la saga, ya sea automáticas o manuales. En caso de elegir atacar manualmente, entramos en una refriega en tiempo real, controlando nuestras fragatas y disparando contra los enemigos para salvar el pellejo. Aquí podemos cambiar de munición sobre la marcha, eligiendo el estilo que más nos guste.


Dejamos para el final el apartado gráfico, bastante decente, aunque ni de broma tiene una cara tan bonita como la de Anno 2070. Cumple su función y listo. Lo que está por ver es si no acabaremos exhaustos de tanto Caribe, pues el mapa se despliega en su totalidad a la hora de partida, moviéndonos siempre sobre lo mismo. Y otro tema importante, el precio; recordemos que la anterior entrega salió por un precio de 20 euros, ¿ocurrirá lo mismo con Port Royale 3? Lo descubriremos el 7 de septiembre, cuando salga al mercado.


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