Hace algunos meses el fundador de Digg, Kevin Rose, dejó su trabajo en el sitio y se dedicó a otras labores, para terminar trabajando en Google Ventures. Mientras tanto Digg perdió público, y hace no mucho el Washington Post contrató a la mitad de sus empleados (un total de 15).
La compra por 500.000 dólares ni siquiera se acerca a los 45 millones de dólares que habrían conseguido de inversores durante estos años, y aún peor es saber que Betaworks sólo adquirió la marca y código, porque eso quiere decir que los pocos empleados que quedaban perderán su trabajo.
Según TechCrunch el pago de 500.000 dólares es sólo una parte del total, que además incluiría acciones, pero no deja de ser mucho menos de los 200 millones que se pensaba costaba en 2008. De todas maneras, esto sólo nos indica que no cualquier startup puede venderse como un Instagram.
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