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lunes, 11 de junio de 2012

De la música a los libros: aprendiendo de los errores de otros


Rob Reid, el fundador de Rhapsody del que ya hablamos cuando expuso las alucinantes matemáticas del copyright en una TED Talk titulada “El iPod de los ocho mil millones de dólares“, escribe esta vez un fantástico artículo en Wall Street Journal titulado “What to do when attacked by pirates“, en el que cuenta cómo la actitud de la industria de la música con respecto a las descargas fue lo que, en realidad, dio lugar a la aparición de un mercado secundario, mientras que la industria editorial parece estar reaccionando de otra manera.


En efecto, la industria de la música manifestó desde el primer momento una actitud obstruccionista, como creyendo que podían detener el avance y la adopción de la tecnología, actitud que muchos directivos en esa industria todavía mantienen a día de hoy. El intento de detener los reproductores MP3 mediante demandas a los fabricantes o la negativa a licenciar musica para tiendas online fueron la manera perfecta de dar lugar a una demanda desatendida que, lógicamente, encontró otras maneras de hacer las cosas al margen de la industria. Mientras los clientes se volcaban hacia la red, la industria insistía en boicotearla completamente. Cinco años otorgando un monopolio de facto a plataformas al margen de la industria dan para el establecimiento de hábitos en los consumidores que posteriormente son muy, muy difíciles de borrar, y más si insistes en seguir siendo el enemigo de tus clientes.


En el mundo editorial, al menos en algunos mercados, las cosas han sido diferentes. El lanzamiento del Kindle fue el punto de inflexión: en el momento de su puesta en el mercado, podías encontrar alrededor del 90% del catálogo de best-sellers disponible para su formato. Obviamente, esto no ha impedido que aparezcan páginas de descarga irregulares al magen de la industria, pero sí ha servido para que, en gran medida, éstas no den lugar a un efecto real de canibalización sobre las ventas. Teniendo una alternativa cómoda, atractiva, sencilla y a un precio relativamente razonable, muchos usuarios optaron por seguir esa vía. No se trata de que la industria editorial no tenga problemas: demandas por fijación de precios, dominio fortísimo de Amazon, etc. pero al menos, como concluye el artículo, no puede decirse que la industria “optase por la auto-inmolación”.


En el fondo, se trata de observar los hábitos de los early-adopters y esforzarse por proporcionar una respuesta como industria en el momento en que dichos hábitos aparecen, sin esperar a que se conviertan en generalizados. Como comentaba en mi conferencia el pasado miércoles en Publidisa ante muchas personas de la industria editorial, lo fundamental es “mirar a los frikis“, dicho sea con todo el respeto y el cariño de quien se siente uno y cree que, por supuesto, terminaremos por dominar el mundo.


¿Ha sido la experiencia en España parecida a como la describe Rob Reid en su artículo del Wall Street journal? Por el momento, yo diría que no. Ni por disponibilidad de catálogo, ni por precios, ni por actitud. Y francamente, no sé que es más importante o qué condiciona más el futuro de la industria: si la falta de catálogo que lleva a los usuarios a buscar en la oferta irregular, si los precios tan solo un par de euros por debajo de la edición de papel que les hacen sentir que se les toma el pelo, o si Lara insultando a los usuarios de internet y reclamando que se les persiga con leyes más duras. Lo que sí sé seguro es que ninguna de las tres cosas es en absoluto positiva para la industria.


En cualquier caso, el artículo del WSJ es un complemento muy bueno para mi charla de hace unos días, y toda una lección sobre cómo entender la disrupción. Una lectura muy recomendable.


View the original article here

sábado, 5 de mayo de 2012

Regalos para el Día de la Madre: regalos geek

cookie-monster-cupcake


Mañana es el Día de la Madre y en Clipset llevamos toda la semana haciéndote propuestas originales para ayudarte a elegir un regalo. Hoy rizamos el rizo y te proponemos 3 ideas peculiares basadas en regalos bastante socorridos para este día, como son las flores, un libro, y un peluche, pero un poco al estilo clipete…


8 bit Flower Bouquet



¿A que madre no le gustan las flores? Pues a las mamás tecnológicas también, y que mejor que este ramo de flores en modo 8 bits, homenajeando a los videojuegos antiguos con los seguramente haya jugado alguna vez. Estas flores pixeladas no necesitan agua, nunca se marchitan, con lo que tu regalo permanecerá en perfecto estado para siempre. Se pueden colocar encima de una mesa, o colgar de la pared al tener unos agujeritos en la parte trasera.
Vale, no desprenden embriagadoras fragancias, pero ¿qué es eso comparado con el aroma de la nostalgia….? Su precio es de 15 dolares y se puede comprar aquí.


El Libro de Cocina de Juego de Tronos ( no oficial)



Mientras esperamos al lanzamiento del recetario oficial de la serie Juego de Tronos que tendrá lugar en Estados Unidos el próximo 29 de Mayo, tenemos este Libro de Cocina con más de 150 recetas inspiradas en los libros de G.R.R. Martin. Ideal para las mamás fans de la saga de libros o de la serie de televisión, aquí podemos encontrar desde bebidas hasta postres, pasando por platos principales, bocadillos..
Por ejemplo, tenemos el pastel de carne de La Casa Stark de venado, manzana, y queso, un brebaje llamado Lágrimas de Lys solo apto para los más duros asesinos, o  The Imp´s Wild Strawberry Fool, un postre que haría las delicias del mismísimo Tyrion Lannister. El recetario contiene algunos spoilers si no te has leido todos los libros de la saga, pero merece la pena disfrutar de las deliciosas recetas que contiene y coger fuerzas para el Invierno que se avecina. Su precio es de 19,95 dólares.


Peluches de Star Wars



Pues si te esperabas que te recomendáramos un peluche de un osito para el Día de la Madre, lo más parecido que tenemos para tí en Clipset es el peluche de Chewbacca, además de otros personajes de la serie Star Wars, como R2D2, Darth Vader, Yoda, o Bobafet. Estos tiernos muñequitos emiten sonidos cuando los aprietas, desde los ruiditos robóticos de R2D2 hasta los gruñidos característicos de Chewie.
Los puedes elegir en diferentes tamaños, desde 4 pulgadas para llevarlos a modo de llavero, hasta las 15 pulgadas para poder achucharlos cuando te apetezca, aunque para eso quizá tu madre hubiera preferido el peluche de Han Solo. Lo sentimos, no está disponible, pero seguro que cualquiera de estas le hace ilusión si disfrutó con las películas de George Lucas. Los precios van desde los 10 a los 40 dólares.


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jueves, 16 de febrero de 2012

Una dieta de información y la forma de consumirla


Analogía que puede sonar sobresimplificada: si la obesidad no es culpa de la comida ¿como pueden decir que nuestra inhabilidad para consumir información de forma inteligente sea culpa de la información en vez de nuestra? Esto es el planteo básico de The Information Diet: A Case for Conscious Consumption Una dieta de información y la forma de consumirla un libro que analiza el consumo de información y trata de armar un framework para consumirla.


En este link van a encontrar un pequeño “extracto” en PDF que muestra que pese a sonar en plan autoayuda es más interesante que eso, de hecho lo compré porque tenía un par de recomendaciones de varios medios y en Kindle sale menos de u$s10 ;)


Son unas 150 páginas bastante simples de leer y el tema me vino justo cuando a veces me siento sobrepasado por la cantidad de feeds, sitios, redes sociales, información que uno consume pero que realmente no termina consumiendo sino leyendo por arriba y sin ir a fondo o sin analizarla porque… “no hay tiempo para frenar” de hecho creo que el concepto de río de noticias tiene ese problema, no podés frenar, no podés agarrarlo sin que te desborde y no podés sacar todo lo que el río tiene.


Si me preguntan si es un libro de estos que va a estar de moda o van a tener un puesto destacado en rankings (o en tweets :P) no estoy seguro, porque pese a que el enunciado y el contenido es interesante a veces parece caer en el problema que dice que tenemos que es el consumo de información superflua en vez de datos puros… algo que, personalmente, no veo mal porque a veces se necesita una capa de información que ayude a digerir lo que estás leyendo porque se necesita nivelar el campo para poder al menos tener un debate inteligente.


Entonces me parece un libro (de menos de u$s10) recomendable para muchos de los que vivimos consumiendo información de forma casi compulsiva y no paramos a ver que muchas noticias que vemos, son refritos de cosas que pasaron hace meses y meses o simplemente no son hechos/datos chequeados. Muchas veces eso influye en nuestra forma de pensar, opinar e incluso escribir y sumar agua al río de información que casi nos tapa ;)


El link a Amazon es: The Information Diet: A Case for Conscious Consumption Una dieta de información y la forma de consumirla y está en otros sitios que el FBI quiere cerrar :P




(CC) mariano para Denken Über, 2012. |
Una dieta de información y la forma de consumirla |
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Una dieta de información y la forma de consumirla


Analogía que puede sonar sobresimplificada: si la obesidad no es culpa de la comida ¿como pueden decir que nuestra inhabilidad para consumir información de forma inteligente sea culpa de la información en vez de nuestra? Esto es el planteo básico de The Information Diet: A Case for Conscious Consumption Una dieta de información y la forma de consumirla un libro que analiza el consumo de información y trata de armar un framework para consumirla.


En este link van a encontrar un pequeño “extracto” en PDF que muestra que pese a sonar en plan autoayuda es más interesante que eso, de hecho lo compré porque tenía un par de recomendaciones de varios medios y en Kindle sale menos de u$s10 ;)


Son unas 150 páginas bastante simples de leer y el tema me vino justo cuando a veces me siento sobrepasado por la cantidad de feeds, sitios, redes sociales, información que uno consume pero que realmente no termina consumiendo sino leyendo por arriba y sin ir a fondo o sin analizarla porque… “no hay tiempo para frenar” de hecho creo que el concepto de río de noticias tiene ese problema, no podés frenar, no podés agarrarlo sin que te desborde y no podés sacar todo lo que el río tiene.


Si me preguntan si es un libro de estos que va a estar de moda o van a tener un puesto destacado en rankings (o en tweets :P) no estoy seguro, porque pese a que el enunciado y el contenido es interesante a veces parece caer en el problema que dice que tenemos que es el consumo de información superflua en vez de datos puros… algo que, personalmente, no veo mal porque a veces se necesita una capa de información que ayude a digerir lo que estás leyendo porque se necesita nivelar el campo para poder al menos tener un debate inteligente.


Entonces me parece un libro (de menos de u$s10) recomendable para muchos de los que vivimos consumiendo información de forma casi compulsiva y no paramos a ver que muchas noticias que vemos, son refritos de cosas que pasaron hace meses y meses o simplemente no son hechos/datos chequeados. Muchas veces eso influye en nuestra forma de pensar, opinar e incluso escribir y sumar agua al río de información que casi nos tapa ;)


El link a Amazon es: The Information Diet: A Case for Conscious Consumption Una dieta de información y la forma de consumirla y está en otros sitios que el FBI quiere cerrar :P




(CC) mariano para Denken Über, 2012. |
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martes, 31 de enero de 2012

Megaupload y la destrucción de la cultura a lo largo de la historia

Megaupload tiene dos semanas de gracia para que se arregle la situación de los datos de 50 millones de usuarios, o bien, serán destruidos. Dos semanas para esa cantidad de gente y datos me parece muy poco tiempo pero además, deberíamos de tener claro que lo que esta en juego aquí no son solo datos crudos, sino también la cultura que construyen los datos.

Los libros no son su páginas de papel, el cine no es una sala de proyección ni las cajas en las que se empaquetan para venderse, la música no son Ipods, ni tracks de 99 centavos o nuevos modelos de negocio. La cultura es experiencias, ideas, conocimiento - no objetos ni terabytes únicamente: el sistema cultural en nuestros días es post-artefacto.

Megaupload no es únicamente un servicio que cubría la demanda de distribución cultural que los monopolios intelectuales no cubren, era también una librería en donde la gente almacenaba, compartía y experimentaba bienes culturales que también ellos mismos producían: consumidores y a la vez productores de música, libros y cine. Mucho de este material no pertenece ni siquiera a quienes promovieron el linchamiento a Kim Dotcom, quien por cierto, no es peor que los magnates de la industria del entretenimiento.

La destrucción de los datos de Megaupload, además de que seguramente implicaría violaciones de derechos de propiedad intelectual de muchos usuarios quienes utilizaban Megaupload para distribuir sus creaciones fuera del régimen corporativista de la propiedad intelectual, también significa la destrucción de un archivo cultural.

En la historia de humanidad, grupos de poder han decidido que la mejor forma de suprimir ideas que no les gustan o no les convienen, es destruyéndolas de forma intencional. Borrandolas de la memoria colectiva. La Biblioteca de Alexandria es el referente más frecuente, sin embargo existen casos de destrucción de acervos culturales mucho más cercanos a nuestro tiempo.

Hace 15 años la UNESCO publicó un reporte titulado “Memoria perdida: librerias y archivos destruidos en el siglo XX”. (PDF)

Varios de los casos que repasa el reporte se deben a desastres naturales, pero predomina la destrucción intencional debido a conflictos políticos, invasiones y guerras. Algunos ejemplos que vale la pena no olvidar:

  • Alemania: Durante la Segunda Guerra Mundial los encargados de las librerías crearon una “lista negra” de autores prohibidos que equivalía al 10% de las colecciones que se ofrecían al público. El 10 de mayo de 1933, se realizó la primera quema pública de libros. La “lista negra” llegó a 5,500 ejemplares y se estima que un tercio de los libros que existían en Alemania fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial.

  • Checoslovaquia: En 1938 y hasta 1945 todos los libros de geografía e historia fueron confiscados. Muchos fueron quemados, destruidos o enviados a Alemania. La Librería de Ciencias Naturales, incluyendo su índice (de tarjetas) fue también destruido.

  • Polonia: Durante la ocupación alemana, se destruyeron intencionalmente las librerías, archivos y museos polacos. La Librería Militar que contenía 350,000 libros de historia de Polonia fue completa destrozada. La estimación final de la pérdida durante de este período es de 22.5 millones de libros.

  • Unión Soviética: 100 millones de libros fueron destruidos durante la invasión alemana.

  • China: De 1966 a 1976 se purgaron los libros que no eran “políticamente correctos”. Muchas librerías fueron cerradas y otras fueron quemadas. El reporte de la UNESCO considera que esta destrucción fue de una escala “sin precedente”.

  • Kuwait: En 1990 después de la invasión iraquí, las librerías y los centros de cómputo fueron quemados. El Centro Nacional de Investigación Científica y Tecnología de la Información fue trasladado a Bagdad.

  • Bosnia: En 1993 el 90% de la colección de la Librería Nacional de Sarajevo, la cual albergaba la historia de la cultura bosnia, fue completamente destruida durante el sitio de Sarajevo.

El repaso histórico de la destrucción de archivos de ideas y conocimiento de la UNESCO concluye:

La pérdida de archivos es una seria pérdida de memoria en un ser humano: las sociedades simplemente no pueden funcionar propiamente sin una memoria colectiva de sus archivos.

La infracción al derecho del autor, legalmente no es correcta (y no es un robo, es una infracción) puede que para algunos hasta políticamente incorrecta— pero la infracción masiva que sucede en nuestros días demuestra que tal vez lo que no es políticamente correcto es el sistema de propiedad intelectual que se pretende imponer a la fuerza en la era de la digitalización.

La destrucción de la infraestructura de Napster equivalió al cierre de un club comunitario (para el público, no estatal) de música. El cierre de OiNK a la quema de las tarjetas de un índice bilbiotecario. Pero Megaupload, es en sí, el archivo.

La situación es importante, por eso Electronic Frontier Foundation de hecho ha comenzado una campaña para ayudar a recuperar sus datos a los usuarios en Estados Unidos de Megaupload:

La batalla legal entre el gobierno y Megaupload no terminarán pronto. Mientras tanto, de cualquier forma muchos usuarios de los servicios de Megaupload han sido atrapados en las redes del gobierno, y, como consecuencia, han perdido acceso a sus propios datos.

Megaupload claro, tenía muchos clientes legales, pero esta gente no recibió notificación de que podrían perder acceso a sus datos y ninguna señal de como recuperar lo que les pertenece. Haciendo a un lado el caso contra Megaupload, el gobierno debería de evitar esta clase de daños colaterales, no crearlos.

La acción es coordinada con la iniciada por el Partido Pirata en Cataluña, a la cual puedes unirte sí eres afectado colateral del caso Megaupload.

Evidentemente, hablar solamente de “proteger la propiedad intelectual” provoca que dejemos a un lado las implicaciones culturales que tiene. Los resultados los estamos viendo. La digitalización y los respaldos son dos grandes ventajas que la tecnología ofrece al ecosistema cultural. Pero ¿qué pasa cuando el respaldo, es decir el archivo, es destruido? El borrar los datos en los servidores de Megaupload, equivaldría a borrar un pedazo de la memoria colectiva.

Carajo, no hemos aprendido nada…

Imagen Librería Nacional de Sarajevo vía Wikipedia





lunes, 30 de enero de 2012

Chilelibros: Un buscador de libros por ISBN desarrollado en HTML5

Chilelibros es el primer motor de búsqueda de libros por ISBN desarrollado completamente en HTML5, lo que lo convierte en una plataforma con estándares que permitirán en el futuro aprovechar al máximo la evolución de este lenguaje.

El proyecto posee una estructura que se alimenta del motor de búsqueda de Google Books, y tiene la capacidad de encontrar libros por su identificación ISBN, número único que se le asigna a un libro para uso comercial. Además, a través de su campo de entrada se pueden realizar búsquedas por voz (sólo para Chrome), palabra clave, autor o parte del título.

Al ser un sitio semántico, cumple con las normativas de schema.org lo que hace que los buscadores que aceptan “Rich Snippets” (etiquetado de contenidos web para facilitar los resultados en los tres principales buscadores) indexen información avanzada. Esto permite que sea una herramienta de fácil uso para personas con discapacidad.

Además, el buscador también ofrece una vista previa a través de Google Books, pero limitada en el caso de los textos con Copyright.

Link: Chilelibros – Un buscador de libros en español, en HTML5 (wwwhatsnew)





viernes, 27 de enero de 2012

Censura y copyright, una relación histórica

La piratería no es ni un problema, ni algo nuevo y desde que la industria del entretenimiento fue concebida como existe, han intentando acabar con toda innovación y modelo que permite circular, distribuír y reproducir bienes culturales.

Hay muchas formas de piratería (o grados.) Una de las industrias más piratas de hecho es la Gran Industria del Entretenimiento. Para muestra, el caso de Tetris. Tetris fue un proyecto de investigación de Alexey Pajitnov, creado en un instituto de cómputo en Rusia el cual fue copiado a una computadora húngara y pirateado por la empresa Maxwell. La historia pirata de Tetris provocó que eventualmente ELROG, el organismo ruso de propiedad intelectual, les vendiera los derechos, mismos que Maxwell no respeto y trato de lucrar con ellos al revenderlos a otras compañías como Atari y Nintendo a la vez.

El caso se fue a la corte y quienes ganaron fueron ni más ni menos que Nintendo. El creador de Tetris, jamás ha recibido un solo peso de esta innovación, probablemente una de las más significativas del siglo XX.

Les recomiendo ver el documental completo acerca de la historia pirata de Tetris.

Con la piratería no es un problema, me refiero a que como fenómeno cultural e incluso comercial, no es un problema significante ni motivo de alarma. Existen estudios científicos que prueban que en los entornos digitales, de hecho, benefician las ventas. No existe ni un estudio científico (que revele su metodología de forma transparente) que pruebe lo contrario.

Sin embargo la industria esta empeñada en retratar a la piratería cultural como un peligro, ya que no tienen la sensatez de separar entre lo que significa falsificar medicamentos con fines de lucro y lo que significa compartir un mp3 sin fines de lucro. Para ellos no hay diferencia alguna.

Pero la realidad es que cultura tiene características piratas desde hace siglos y de hecho su relación con el derecho de autor tiene que ver con la censura desde los tiempos de Gutenberg. El libro Piracy: The Intellectual Property Wars from Gutenberg to Gates de Adrian Johns aborda precisamente el fenómeno de la piratería desde los libros hasta los archivos digitales. Por favor leanlo un día. Es simplemente increíble.

En el siglo XVIII, el derecho de autor (que no era internacional no estaba armonizado como hoy en día) se utilizaba para centralizar la administración de la censura y controlar el comercio de los libros, utilizando el poder de las casas editoriales autorizadas por el Estado. Existian los inspectores del comercio de libros que autorizaban lo que se podía imprimir y lo que no. El sistema de censura era parte del sistema comercial de las editoriales. Pero la imprenta se expandió fuera de los límites de la legislación francesa donde se practicaba el contrabando de obras literarias autorizadas (y no autorizadas) y que los piratas (que eran burgueses y aristócratas) creían que iban a vender bien en otros países. Había gente dispuesta a pagar por esos libros, ellos solo satisfacían la demanda.

Igual que en el siglo XVIII, los editores que tenían el monopolio legal de las imprentas y tachaban de inmorales a los piratas. De la misma forma que Lucía Etxebarría o el Sr. Quintanilla lo hacen ahora con argumentos simples y poco documentados.

En Steal this film, el documental de The Pirate Bay, el historiador Robert Darnton explica bien la relación entre privilegios de autor y censura, además de la forma en que la piratería jugó un papel fundamental para formar y empoderar lo que se conoce como opinión pública y que más tarde dió paso a la Ilustración.

¿Les suena parecido a nuestros tiempos? Ahora que la velocidad del internet es más rápida que la de las imprentas o las prensas de discos, la gente simplemente intercambia los bienes culturales que le gustan y valora, a pesar y por encima del derecho de autor. La circulación cultural no depende del derecho de autor, nunca ha sido así.

Lo que hoy estamos viviendo, es esta misma guerra en entre dos sistemas de producción que creo la imprenta. La lucha de unos por mantener una economía de la escasez en medio de la abundancia, el hecho de que distribuir/transmitir conocimiento sea considerado por algunos como ilegal y la censura gubernamental para proteger a industrias o aquellos en el poder. Es algo que ya sucedió. El ignorar la historia —como evidentemente todos lo hacemos — solo provoca que ignoremos que la historia se repite y se repetirá.

El punto al final es controlar el flujo de las ideas, y el copyright, es un buen mecanismo para hacerlo. Pero si no funciona, viene la censura. Eso es lo que significan todas las leyes de protección de propiedad intelectual que en realidad son leyes para controlar internet literalmente. Cory Doctorow escribió elaboradamente al respecto hace poco.

A lo que quería llegar con la relación histórica del copyright y la censura, es a que los grupos de lobbying más poderosos que pugnan por controlar el internet y la expresión cultural que circula a través de sus redes — fueron creados para combatir lo mismo que todos repudiamos en estos días: la censura de la expresión.

Más allá de que Hollywood se estableció en una zona donde pudieran romper las patentes de Edison para poder producir películas a costos razonables, la MPAA fue creada literalmente para combatir una ley llamada Código de Producción de Películas, que se promulgó en Estados Unidos en los años treintas, en el siglo pasado. El resultado del activismo de la MPAA fue el surgimiento de los famosos ratings (R, N-17, General), de modo que ellos pudieran censurar su contenido sin intervención del gobierno.

A partir de ahí la MPAA se convirtió en el monstruo que hoy conocemos, una bestia que por igual ha luchado contra la televisión de cable, a la videocasstera — llamándola “El estrangulador de Boston de la Industria” durante el caso de Universal Studios contra Sony en 1982 — a pesar de que después fue el soporte que más ganancias les dio. También impulsaron el DMCA en 1998 que resulto en el endurecimiento de la ley de copyright en el entorno digital, incluyendo la prohibición de copiar el material a otros soportes como el CD y prohibír el ripping.

Ahora van contra el internet, específicamente por su obsesión contr el BitTorrent que permitió descentralizar definitivamente la distribución. También porque los servicios de hosting como Megaupload son más accesibles que sus premiers en todos sentidos, técnica y económicamente. Ellos simplemente no quieren competir.

Desde el año 2000, cuando la industria empezó a atacar la innovación en la red y sus usuarios con demandas millonarias, casualmente a incrementado sus márgenes de ganancia neta en 35 por ciento. Pero aún así, impulsan leyes anti-internet porque simplemente ponen en el mismo saco el file-sharing, el contrabando y la falsificación.

La realidad es que una bolsa de Louis Vuitton falsificada, un medicamento genérico no autorizado (existen varios) y una copia de un archivo digital son muy distintas. Pero las leyes que propone la industria censurarían la infraestructura que permite expresarnos, para según ellos, controlar la distribución de materia y bits por igual.

Por cierto, para entender un poco la relación entre censura y copyright hoy en día, les sugiero visitar la página de Chilling Effects para ver quiénes son los que solicitan que Twitter retire más tuits hasta el momento. Censurar, técnicamente, significa que por ley se suprime una expresión de un medio. Para qué queremos dictadores si tenemos copyright ¿no?

Pero bueno, en realidad solo les quería enseñar esta infografía de Matador Network de donde vienen todo los datos acerca de la evolución de la MPAA desde que fue creada. Véanla con ZOOM.

ZOOM

La tecnología y la cultura siempre le podrán dar la vuelta a la censura y al copyright. Ya paren, por piedad.





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